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El reciente fallecimiento de Augusto Pinochet, me ha inspirado a escribir un artículo acerca de las dictaduras que surgieron en la década de 1970. Mis disculpas si algún lector se siente ofendido por alguna de las ideas expresadas, recuerde que solo es la opinión de un joven de 17 años, quien de ninguna manera cree sus creencias como absolutas sino que espera que la vida le otorgue la verdad.

 

 

Dicotomía latinoamericana

 

El reciente deceso del ex jefe de estado Augusto Pinochet convulsionó a la sociedad chilena e hizo revivir antiguas rivalidades entre los sectores conservadores y los liberales de este país. El clima de duelo que reina entre los pinochetistas se contrarresta a los grandes festejos de socialistas y victimas de un régimen que duró 17 años en el poder. Inclusive este conflicto genera importantes debates en las altas esferas del gobierno chileno compuesto netamente por socialistas, conducidos primordialmente por la presidente, quien decidió no rendirle honores a Pinochet como jefe de estado.

Pero las repercusiones del fallecimiento de Pinochet no solo se sintieron en Chile sino todo el mundo se hizo eco de la muerte del dictador, esencialmente Latinoamérica. Donde se reabre el debate acerca de la guerra encubierta contra el comunismo, interrogantes como ¿La implementación de los golpes de estado fue la mejor solución? ¿Fue una guerra legítima o por lo menos justa? ¿Los culpables son los militares o la sociedad?, siguen vigentes entre los integrantes de la sociedad latinoamericana. Debemos tener en cuenta que a comienzos de la década del 80, Sudamérica no poseía ningún gobierno democrático, en su lugar se encontraban militares que se hicieron cargo de la conducción del país. Estos dirigentes implementaron el terrorismo de estado para perseguir a los supuestos subversivos e infundir temor a la población. Presentándose como salvadores de una posible tiranía comunista hicieron del terror su mejor arma y de la sociedad el mejor instrumento para conquistar sus fortuitas divisas. Resulta de público conocimiento que el crecimiento de la guerrilla durante la década del 70 era un problema para el desarrollo sudamericano, pero los instrumentos utilizados por estas dictaduras totalmente carentes de legitimidad, no fue el más apropiado para finalizar con la actividad de estos grupos armados.

Luego de lo expuesto resulta irrisorio que haya una cantidad tan importante de adeptos a los regimenes dictatoriales, esto es producto de la fuerza de las ideologías.  Es lógico que aquellas personas que se autodenominan pinochetistas, fueron educadas en familias conservadoras, pero a su vez esto expresa una actitud de claro egoísmo hacia aquellas personas que murieron, victimas de la dictadura, o que continúan con vida pero sufriendo la ausencia de un hijo, un nieto, un hermano o un amigo.

Desde mi sincera y humilde opinión puedo expresar que estoy de acuerdo con la lucha contra los movimientos guerrilleros que amenazaron contra el legítimo orden de los estados latinoamericanos. Pero difiero plenamente con los métodos utilizados para erradicar la guerrilla. Afortunadamente el sistema democrático posee numerosas armas para regular el orden del estado, que debieron ser correctamente utilizadas, para garantizar la legitimidad de los dictámenes tomados por las dictaduras.

Para finalizar con este artículo pretendo dejar en claro, que aunque difiero con aquellas personas que apoyan los regimenes dictatoriales, las respeto porque al defender con pasión su ideología realmente lo merecen. Pero al mismo tiempo las invito a reflexionar sobre sus creencias personales con respecto a las dictaduras latinoamericanas, que retrazaron el progreso institucional de toda Latinoamérica y dejaron una profunda herida en la sociedad.

La Inmaculada

Ante los festejos celebrados en homenaje a María, en el día de ayer, me propuse a mi mismo escribir acerca de esta maravillosa mujer venerada por católicos y musulmanes, pero respetada por todas las religiones.

 

 

Bendita tú eres entre todas las mujeres

 

Independientemente de la religión que llevemos, debemos reconocer a la mujer que concibió a Jesús en su vientre. Evitando todo tipo de discusión sobre la virginidad de María, prefiero homenajear su calidad de persona que es lo realmente importante, el dogma de fe será posteriormente debatido en el presente artículo.

En primer lugar pretendo ubicar en el contexto en el cual María recibió la noticia de haber concebido un hijo por obra del Espíritu Santo, en el mismo las mujeres eran apedreadas cuando le eran infieles al hombre con el cual estaban comprometidas o casadas, tal precepto era una de las múltiples leyes israelitas. Pero ante el riesgo que su actitud significaba acepta con regocijo la noticia del Arcángel Gabriel, este gesto demuestra una actitud de excepcional obediencia al mandato divino, sin ningún tipo de cuestionamiento. Además demuestra una  asombrosa madurez, a pesar de su corta edad, la actitud de María frente a la Anunciación. Otro suceso de extraordinaria obediencia al mandato divino es la huida a Egipto por orden del Señor, con el fin de salvaguardar la vida del Mesías.

Estas lecciones de maravillosa lealtad que nos provee María deben ser imitadas por nosotros, que en innumerables ocasiones somos desleales con aquellos que más nos aprecian.

Pero María no es solamente un ejemplo de obediencia sino también de madre, este característica que posee se manifiesta en ocasiones como la extravío  de Jesús en Jerusalén, la flagelación de Cristo o el temporal deceso de Jesús en la cruz. En todos estos casos se demuestra el sufrimiento de María ante los sucesos que le ocurrían a su Hijo a quien acompañó en los momentos en los que este podría requerir su sostén espiritual. Realmente María es el ejemplo, que deben seguir todas las madres para lograr realizar con excelencia la dificultosa labor, por la que deben atravesar.

Por todo esto y por mucho más, que no creo necesario redactar, reconoce a María por su labor, aunque no compartas la causa que defendía con total entrega.

 

Luego de abocarme a María como persona, es necesario indagar sobre los misterios que descansan en ella. Los mismos son: la concepción no carnal de Cristo, por obra del Espíritu Santo, tal como profesa la Fe Católica Apostólica romana y el Islam; y su nacimiento libre de pecado original, por el cual es llamada la Inmaculada Concepción (festejo celebrado en el día de ayer), la ausencia de este pecado con el que nacemos, pero nos libramos por obra del Bautismo, la hace a María libre de mancha, es decir, preparada para concebir en su vientre al Altísimo. Ambos dogmas de fe, deben ser aceptados por todos los católicos, sin ningún tipo de cuestionamientos, ya que son el sostén de nuestra Fe con respecto a la Virgen María.

Para finalizar esta segunda parte del artículo dirigida especialmente a los creyentes, me dirijo a ustedes, para decirles que tal como lo hizo María, renunciemos a aquellas cosas que impurifican nuestra alma para arriesgarnos a un nuevo camino, en el que la única recompensa será Dios.

Acerca de lucas

Un joven argentino decide crear un blog para expresar sus ideas.

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